domingo, 22 de enero de 2017

Medicina Familiar y Comunitaria: BAILANDO ENTRE LA CIENCIA I EL ARTE


Hace unos meses publiqué en El Capçalera de la Sociedad Catalana de MFyC uno de los textos más personales que creo que he escrito en los últimos meses sobre la Atención Primaria. Me gustaría celebrar la entrada en el 2017 con todos vosotros, seguidores de @agoramedica, compartiendo este relato.
Lo podéis consultar en su formato original en El Capçalera del mes de octubre. 


"Subo al taxi que me lleva desde el aeropuerto del JFK hasta mi apartamento en Brooklyn. El taxista, de unos sesenta largos, recoge tembloroso el recibo que le entrego. Desde el asiento trasero observo claramente unos movimientos y una forma de hablar típica de una enfermedad de Parkinson. Mientras el taxi me adentra en las vísceras de la ciudad de Nueva York, pienso en el sistema sanitario estadounidense y me siento agradecida del sistema sanitario universal español y afortunada de formar parte de él, fortaleciendo una de las piezas claves de este sistema, la medicina familiar y comunitaria.

Caminando por las calles que me llevan hasta la incomparable y nunca indiferente Times Square, paseo por las vivencias de mis paciente... Recuerdo a Manuel, que se sentó en la consulta y sin tiempo a que yo preguntara nada me dijo "me acaban de decir que la quimio no ha funcionado". Se hizo un silencio largo, él no entendía qué quería decir y yo sabía que los dos necesitábamos tiempo para digerir la noticia. Aquel día estuvimos hablando sobre la vida y la muerte: sobre las grandes esperanzas de la vida, aquellas que él acababa de perder, y también conversamos sobre las pequeñas esperanzas del día a día, aquellas que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta que tenemos pero que mantienen vivo el fuego de nuestra existencia. Mis recuerdos saltan a Rosa, se está recuperando de una intervención cardíaca, hacia días que se notaba más cansada de lo habitual y le decían que no sabía bajar el ritmo... Finalmente diagnosticamos en el Centro de Salud una arritmia cardíaca. Paseando "por la 42", cruzándome con todo tipos de personas... sonrío al recordar a Pedro y Amparo, como ella ya no lo podía cuidar después de toda una vida juntos y decidimos ingresarlo en una residencia. Ahora los estamos acompañando en el duelo de la separación después de toda una vida juntos. Amparo me decía el último día antes de que yo me escapara a Nueva York,  "Hay que ver, doctora, ¿cómo alguien tan joven como usted, puede aconsejar a una vieja como yo?" ¿Os explico un secreto? En realidad yo no había hecho nada, sólo ver su dolor y sostenerlo con ella... las lágrimas son amargas y a menudo el tiempo nos ayuda a verlo más claro, tengas treinta o ochenta.


Y así, bailando entre la ciencia y el arte: comunicación, diagnósticos, palabras, fármacos y sonrisas... llego a Times Square. Si, continua siendo impresionante y si, yo continuo enamorada de una medicina familiar y comunitaria que diagnostica y trata personas únicas, que interviene en la familia y en la comunidad como un ser indivisible, que acompaña en los sucesos vitales desde el acto terapéutico de la comunicación. Leo en uno de los carteles luminosos de la plaza más famosa del mundo "The magic begins with you". Me emociono, la magia de la medicina familiar y comunitaria comienza en ti, médico y médica de familia que hoy nos lees, tu que creas día tras día consultas sagradas con tus pacientes."





Felicidades, tienes la suerte de que... ¡la magia empieza en tí!

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