jueves, 19 de diciembre de 2013

LA TRAMPA DEL MENÚ INFANTIL

Post firmado por JORDI MESTRES LUCERO

Una cosa tengo clara: EL MENÚ INFANTIL ÉS UNA TRAMPA. Es mi opinión y desde luego puede que no tenga nada que ver con tu realidad, pero estos días he comprobado algunas cosas que me han hecho reflexionar. Lo mismo que la televisión o ahora las tablets, se han convertido en verdaderos canguros de nuestros hijos, el menú infantil es la solución a nuestros dolores de cabeza que supone, en muchas ocasiones, alimentar (o educar en alimentación) a nuestros hijos.

Lo veo a la salida de los colegios y de las guarderías, zumos envasados (con más o menos azúcar añadido), batidos de chocolate, galletas, chuches, pero también algún que otro bocadillo, eso si de pan de molde envasado (el que dura una semana sin ponerse duro), cuando hablas del tema con los padres (en calidad también de padre y no de médico), los motivos sobre el porqué acaban centrados en cosas como. "es que si no come nada", "solo le gusta el pan de molde", "la fruta si no es en zumo no se la come" y un largo etc.

Con las cenas pasa algo parecido y lo he visto en primera persona, en albergues y hostales para familias, donde claramente se diferencian dos menús: el del adulto y el menú infantil, consistente en nugggets de pollos, frankfurt, pizza, croquetas (industriales desde luego), pasta (mucha pasta y a diario), patatas fritas, muchas patatas fritas y de postre natillas de chocolate, helado y pseudo yogures con sabor a coco.


si hablas con la gente, te das cuenta que nos es tan anecdótico el tema

En ese momento piensas que se trata de una excepción por eso de estar de vacaciones, pero cuando hablas con los padres te dicen que en casa más de lo mismo: "es que es la única manera para que cene", "el pollo no se lo come, prefiere los nuggets y como tamibén es pollo", "el yogur natural ni lo prueba, prefiere el de fruta", y una larga lista...

Con esto no quiero criticar a los padres per se, bastante tienes con las largas jornadas de trabajo para que luego tengan que lidiar con sus fierecitas en casa, y desde luego yo no soy el ejemplo a seguir ni mucho menos, pero una cosa tengo clara:

alguna cosa hay que cambiar... y a lo mejor deberíamos empezar por nosotros mismos... por aquello de dar ejemplo.


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